Cuando hablamos de inseguridad ciudadana, nos imaginamos asaltos, atracos, violencia. Esto ocurriría en calles oscuras, rockolas con ebrios y otros escenarios atemorizantes. Suponemos que si nos alejamos de estos escenarios, estaremos seguros.

Pues lamento informales que no.

Pasajeros colgando de los micros, otra forma de inseguridad ciudadana.

Pasajeros colgando de los micros, otra forma de inseguridad ciudadana.

Vivir seguros en una ciudad es mucho más que evitar ser asaltado. Vivir seguro es poder garantizar que voy a salir de y regresar a mi casa sano, salvo y entero. Y en este objetivo, los asaltos callejeros son sólo una de las fuentes de inseguridad. La otra y tanto más importante, porque cobra vidas, mutila, provoca dolor, es la precaria situación de la movilidad urbana, principalmente cuando se trata de los peatones. Estos seres son los más débiles de la “cadena alimenticia” de la movilidad urbana. Los “carnívoros” más feroces son los micros, seguidos muy de cerca por los vehículos particulares y taxis; le siguen las motocicletas y finalmente está el indefenso peatón. Su único pecado es cruzar por donde sea, ocasionando a veces los accidentes, en los cuales es el más perjudicado.

No existen en Santa Cruz las condiciones para garantizar la seguridad de peatones y conductores: es común que ebrios manejen, las reglas de tránsito parecen ser sólo sugerencias pues nadie las hace cumplir de manera sistemática, la señalización está incompleta y los espacios que debieran ser exclusivos para peatones, como las aceras, son “loteados” por cualquiera (autos que se parquean encima, vendedores de cualquier cosa, basura, etc.).

Los derechos de los ciudadanos constantemente vulnerados en los cruces peatonales.

Los derechos de los ciudadanos constantemente vulnerados en los cruces peatonales.

En estas condiciones, las calles y avenidas de nuestra ciudad se convierten en un espacio altamente inseguro, riesgo que se incrementa cuando la persona tiene alguna discapacidad, dificultad particular o es de la tercera edad.

Es urgente dar prioridad a los peatones, hacer una ciudad más segura para ellos, más amigable. De ahí que la reflexión que está detrás de la nueva campaña “Paso Patito” de Revolución Jigote es tan importante: ponerse en el lugar del otro, proteger al más indefenso.

¡Todos somos patitos al bajar del automóvil!

Isabella Prado Zanini

Responsable Investigación CEDURE

 

*Fotos: Diario El Deber